Hoy vengo a hablaros del libro El secreto de la Flor de Oro, con textos y enseñanzas tradicionales de la escuela taoísta de la Completa Realidad y el budismo Chan.

Este libro llegó a mí hace algo más de 25 años, lo leí en mi juventud y no me dejó indiferente. He recurrido a leerlo más de una vez a lo largo de todos estos años; todas las veces que volvía a este libro no lo leía entero, pero siempre encontraba información interesante para mi trabajo interior. 

Este trabajo interior es necesario para evolucionar espiritualmente. El libro nos ofrece un método centrado en “girar la luz”.

“Sutra 1.10 – La Flor de Oro es luz, de qué color es la luz; esta se halla simbolizada por la flor de oro que también oculta una luz dentro. Esta es la energía real absolutamente unificada de los inmortales celestiales; esto es lo que significa el dicho: “El plomo del país del agua tiene solo un sabor” 

Sutra 1.11 – Todo el trabajo de hacer girar la luz utiliza el método de inversión. Todas las bellezas de los cielos superiores y todas las maravillas de los reinos más sublimes se hallan en el corazón:  en él es donde se concentra el espíritu perfectamente abierto y consciente. Los confucianos lo llaman el centro abierto; los budistas, el pedestal de la consciencia; los taoístas, la tierra de los antepasados, la Corte amarilla, el desfiladero misterioso, la apertura primordial.”

En estos extractos del primer capítulo podéis ver el tipo de lenguaje simbólico que es usado. 

El método de buscar hacia dentro el origen de la conciencia hace de este libro un tesoro.

A continuación voy a sintetizar una parte del capítulo dos que trata sobre el espíritu original y el espíritu consciente. 

En estas síntesis hay una parte importante que explica lo que hay que hacer y algo de sobre cómo hay que hacerlo. Y por otro lado está el cómo cada persona interpreta la noción de “espíritu original” dentro de un contexto donde muchos buscadores rechazan el esoterismo de las tradiciones. Evidentemente, para comprender este concepto no es necesario pertenecer a ninguna religión, pero sí al menos no rechazarlas, pues en ellas hay claves importantes. En alguna de las muchas tradiciones que aún están vivas podéis encontrar la inspiración que os acerca a esta idea metafísica.

Quizá, próximamente más 😉

Texto escrito por Anna Thiferet Bohu

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