
La mantra está mal entendida cuando se considera que es una simple repetición.
En nuestra mente suelen repetirse pensamientos y emociones. La mayoría de esa actividad reverbera lo negativo de forma inconsciente. Un mantra jamás es una repetición automática ni mucho menos negativa.
Y dentro de la repetición positiva hay que distinguir de qué nivel surge cada repetición. Repetir que “eres bella y valiosa” cuando tienes baja autoestima tiene un beneficio en lo mental inferior y el cuerpo que surge de un mental superior, está dentro del campo del trabajo humano y psicológico. Repetir “voy a ganar esta competición” refuerza la voluntad personal en lo personal. Repetir “me dejo guiar por la sabiduría del universo” tiene un nivel algo más elevado, uno recuerda que debe fluir con su intuición para que la mente superior sea inspirada. Pero ¿a todo este tipo de repeticiones se les puede denominar mantras?
En este punto vamos a distinguir entre afirmación y decreto.
- Una afirmación es una frase corta, positiva que se repite para neutralizar pensamientos negativos o limitantes. Su objetivo es reprogramar por repetición la mente subconsciente. Su enfoque es principalmente psicológico, mental y conductual.
- Un decreto es una declaración rotunda y autoritaria que sólo se pronuncia una vez o tres. No solo busca cambiar un pensamiento, sino «ordenar» o cocrear una nueva realidad. Esto se sitúa a nivel espiritual y metafísico con un tono de seguridad imperativa que invoca leyes universales o al poder divino.
En ambas se requiere de la voluntad pero, las afirmaciones que se repiten muchas veces para cambiar un hábito del pensamiento provienen de la voluntad personal y en los decretos, de una Voluntad que está por encima de la humana.
Así pues, las afirmaciones no son mantras, los mantras provienen de una Voluntad que no está limitada ni condicionada, algunos le llaman D’s, otros Universo, otros Vacuidad…
Los mantras son una energía que te bendice, provienen de una frecuencia vibracional muy alta que a veces no son frases complejas ni palabras, son sonidos que provienen del origen más trascendente que se instalan en tí más fácilmente cuando los cantas con un ritmo y una vibración. Estos tienen el poder de llenarte de alegría sin que esta provenga de alcanzar algo particular o personal; pueden llenar de amor tu corazón por la vida y todos los seres, son capaces de liberar sin saber hasta más tarde que nudo estabas desatando.
Por tanto, el mantra no es cualquier cosa que se repita. Las palabras tienen poder si pones tu plena atención en ellas y eres consciente del nivel de donde surgen.
Texto escrito por Anna Thiferet Bohu


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