La moralidad de seguir las reglas propias o ajenas. Lo correcto tras las apariencias. La represión como máscara política.

En lo políticamente correcto, tema del que no me gusta hablar pues por eso el voto es secreto, el feminismo es poder mostrar esa vulnerabilidad y sensibilidad. Aquellos que no se atreven siguen en el viejo patriarcado. El nuevo mundo está más allá del capitalismo y del comunismo emocional. 

Cierto es que en todo lo positivo hay algo negativo y viceversa, pero no se trata de que el femenino se comporte como lo masculino, ni de lo contrario… Eso no nos saca de la dualidad, solo intercambia lo interior y exterior para que ganemos humildad y empatía; paso previo a un círculo que clama ¡somos uno!. Pero seguimos con que más es más, más es menos, más y menos… recalculando ruta… otras, he perdido el mapa con tanta racionalidad calculada.

Amor y sexo, los grandes temas de nuestra sociedad depresiva y solitaria. Vacía por falta de profundidad. Con el título tengo bastante, con un reel cada vez más corto… En el fondo todos lloran por lo mismo. Seguimos con las diferencias.

Las heridas condicionantes que nos hacen rimbombantes.

Deseo y miedo, 

apagar fuegos, 

detener fantasías,

ahogar intenciones

romper ilusiones.

Pensar lo peor después de pensar lo mejor, qué retorcidos somos cuando todo es más sencillo. 

Con este colocón de química emocional llegan las dudas…

Complicación y confusión que llevan a la resignación, a convencerse a sí mismo de qué es lo mejor según sus cálculos.

Y sí, así es, cuando uno no se atreve, cuando no es el momento o no se está disponible. El deseo se convierte en frustración; el amor potencial, en odio temporal. Toxicidad asegurada seguida de aprendizaje relacional.

¡Era complicado! 

¡Fue lo que tenía que ser! 

¡No fue porque no tenía que ser! 

Búscate la excusa que quieras, aquí tienes la carta, come lo que quieras de ella.

Es cierto que a veces no vale la pena, para qué nos vamos a engañar. Esto caerá en saco roto porque la búsqueda del sentido de la vida no le importa más que a un «tú mismo» auto-inventado dentro de este juego de ilusiones condenadas… Dentro de una sociedad que hemos creado entre todos, que prefiere ignorar porque no tiene tiempo.

¡Paciencia! Sí sé que quiero algo, pero no sé el qué ni cómo. Nuestra capacidad de hacer planes es limitada, tanto como nuestra imaginación castrada. Los planes cambian, ¡se pueden cambiar! ¡Recupera tu poder!

No se puede fluir sin fuerza ni motivación. Las señales suelen ser una fuente de la que brota el agua, ese agua que fluye creando el camino y regando a su paso. Pero estamos ciegos, sordos y mudos: el ser humano sigue dormido. Solo el valor rompe el patrón.

Mejor no perder el tiempo, no empezar, ya sé cómo va a terminar, esto no volverá a pasar. Así es como aprendemos a protegernos y por supuesto a proteger a quienes nos importan y sufrirán con tu locura.

No puedes tenerlo todo bajo control y matando expectativas desaparece la ilusión de hacer realidad los sueños. La realidad de lo visible, que tarde o temprano siempre cae por su propio peso, está guiada por profecías autocumplidas que nos mantienen en nuestra zona segura. Dejemos la cara oculta para los que quieren despertar.

¡Malditos poetas! Yo os bendigo.

Se teme al agua sin canalizar y al fuego que puede devorar. Es también el temor a perderse en el otro, al dolor y al olvido. Miedo a las consecuencias, porque no se asumen. Uno piensa: aunque todo explote la vida continúa, porque sin mí no hay vida, es obvio ¿no? Pero en los actos se sigue repitiendo la misma historia o evitando cambiar para ver si vamos hacia a otro sitio. 

Responsabilidad es reparar esas consecuencias calculadas o inesperadas, pero estamos sumidos en la desgana de la sociedad actual que no se mueve y culpa al sistema. El sistema eres tú abriendo nuevos caminos. Lo cómodo del «aquí te pillo aquí te mato», de esto es mío, esto es tuyo, hago lo que quiero y porque quiero, no quiero. Esa es la contradicción.

Así estamos, todos sintiendo un palo metido en el culo, cacareando como gallos que ocultan al mismo ego chillón y enfadado que se siente incapaz, insuficiente e inferior. ¡Recupera tu poder! ¡Sé tú mismo! ¡Oh! Lo olvidaba, somos un bosque, es verdad… pero sabes, te diré una cosita, si realmente no nos hubiéramos separado de la Naturaleza, mi querer no chocaría con el querer del otro. 

nO SoY UNA iA. Escrito por Thiferet Bohu, Anna para los amigos 😉

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