
Esfuerzo es consciencia, decisión y dirección. Tras darse cuenta de una falta, necesidad, de una verdad, de algo que hay que cambiar… El hombre decide y se dirige hacia allí.
En el camino espiritual uno descubre que la mente es poderosa tanto para bien como para mal, a veces piensa en positivo, otras en negativo, lo que puede limitar o liberar. Al principio, el trabajo interno empieza teniendo como objetivo adquirir poderes psíquicos, pero con el tiempo la meta es estar presente sin velos que condicionen la expresión del Ser. Y para ser hay que descubrirse. Al inicio del camino conocerse es descubrir qué piensas de ti mismo y del mundo que te rodea, incluidas el resto de personas, pero con el tiempo conocerse es revelar al Ser más allá de la mente.
El esfuerzo no tiene porque ser exagerado, quizá al principio cueste pero con la constancia el hábito se establece. La constancia es muy importante, porque permite superar los impedimentos y los obstáculos que nos mantienen en el statu quo de lo que conocemos. Eso que está oculto, eso que no sabemos, eso que puede descubrir algo nuevo que activa nuestra creatividad, eso, eso está en niveles del Ser que se revelan cuando uno se esfuerza en desarrollarse y transformarse.
El esfuerzo que se pone para cultivarse, buscar la verdad o para la autorealización genera una energía que disciplina.
“El hombre es energía, y si el hombre no busca la verdad, esta energía se vuelve destructiva.” Krishnamurti
El hombre es energía, pero el hombre tiene pérdidas energéticas porque vive dividido, separado, en contradicción y en conflicto entre las diferentes partes de sí mismo que hay dentro y fuera. El hombre dormido vive posponiendo solucionar sus problemas, sufriendo y preocupado. La unidad del Ser es un estado transitorio para la mayoría, por eso es importante el esfuerzo en la búsqueda del amor, la verdad y el conocimiento; pues esto es lo que permitirá sentir la unión, perder menos energía vital y ganarla en lo espiritual.
La dualidad genera rechazo de la “otredad”, una energía fruto de las resistencias que se crean de no vivir en armonía. Esa energía a veces se interpreta como creativa, pero es fruto del pensamiento que genera una energía mecánica y reactiva. El trabajo interior busca liberar a la mente del pensamiento y acceder a la verdadera fuente de energía creativa cuando conectamos con la vacuidad y el silencio. Ahí es cuando la mente es energía pura.
La observación misma es energía pura cuando aprendemos a mirar sin intermediarios. La observación, íntimamente ligada a la atención, es una herramienta muy importante que tiene el ser humano para vivir lúcidamente.
El esfuerzo espiritual requiere voluntad y aspiración. La aspiración es una llamada a lo divino, y la voluntad es la fuerza personal que ponemos en la intención. Esto genera una apertura que a veces es denominada “expansión de la consciencia”. Es importante decir que no toda apertura es una llamada a lo divino, pero si hay una llamada y un reclamo a lo divino, éste añade energía espiritual a la energía vital que sale de la voluntad personal.
Por último, decir que la energía es una pero se manifiesta de múltiples formas. Y que el esfuerzo puede ser sin esfuerzo, a eso le llaman Wu Wei 🙂 Adjunto un extracto del libro “El arte de no hacer y fluir” de Norberto Tucci.
“El Wu Wei consiste en soltar y en seguir el flujo natural de las cosas, no en actuar de una forma fuerte y frenética. Como principio de la filosofía taoísta, define que la forma más adecuada de enfrentarnos a una situación es no actuar siguiendo nuestra voluntad, no imponer siempre nuestro ego, no forzar que las cosas se adapten a nuestros deseos. Esto no es lo mismo que no actuar, significa más bien: no hacer nada en contra del orden universal, en contra del Tao y tan solo siguiendo nuestro ego. Porque los taoístas reverencian el mundo natural y defienden que nuestro comportamiento debe de ser tan espontáneo e inevitable como los solos procesos de la naturaleza.”
Esto daría para hablar del Dharma y de lo que significa ser natural y espontáneo sin ego. Pero lo dejaremos para otro post.
Texto escrito por Thiferet Anna


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