“Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.” Goethe
A veces las situaciones que nos rodean y nuestra propia constitución son lo que son. Vivimos en un mundo y con una personalidad que podemos en parte cambiar. De hecho todo cambia de forma natural, a veces ni nos damos cuenta de que eso es así porque vivimos en el pasado o en la propia interpretación de lo que es, bajo el velo de los condicionamientos de lo que fue y debería ser. Han pasado a gustarnos o interesarnos otras cosas, pero seguimos automatizando nuestras respuestas aprendidas.
Por otro lado, se podría acelerar este proceso de cambio pero ¿podría hacerse porque nos juzgamos o nos juzgan duramente? A veces el asqueo es un motivador, otras puede hundirte en la culpa. Uno cambia porque NO (y, al mismo tiempo, SÍ) se quiere a si mismo Pero el punto de partida hacia el cambio es la aceptación de lo que hemos sido, comprendiendo que eso tenía una razón de ser.
Sin amor no hay comprensión.
“Ser libre no es solamente liberarse de las propias cadenas, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad de los demás.” Nelson Mandela
¿Somos libres? ¿De qué tenemos que liberarnos?
El pensamiento negativo o positivo no es ni bueno ni malo, todo depende de cómo lo usemos o cómo nos use el pensamiento a nosotros. El pensamiento positivo buscará soluciones, el negativo se quedara en las quejas; ambos pueden ser fruto del autoengaño que vela una realidad parcial.
El Principio de Generación que explica el Kybalión da para tratar muchas cositas, pero vamos a centramos en destacar que tiene que ver con la creación. Nuestro pensamiento es el contenido que la mente usa para crear o destruir.
La mente emite y recibe la energía del pensamiento, pero no siempre somos conscientes ni lo interpretamos completa o correctamente. Pero ¿solo emite y recibe de dentro hacia fuera y viceversa?

El axioma hermético relacionado con este principio de generación nos revela que la separación también está en nuestro fraccionamiento interno, en la división original de la mente. El diálogo en tu interioridad revela el conflicto o el acuerdo al que podemos llegar con nosotros mismos. Sin ese acuerdo, no hay decisiones.
A veces esas decisiones son viscerales o cerebrales, reactivas o proactivas… Y la mayoría de las veces repetitivas, sujetas a nuestros patrones.
“Todo es dual; todo tiene polos, todo tiene su par de opuestos; semejante y antagónico son los mismos; los opuestos son idénticos en naturaleza pero disímiles en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medías verdades; todo lo paradójico puede ser reconciliado ” Kybalion
El principio de polaridad
En este principio volvemos a trabajar con los opuestos, pero esta vez profundizamos en su dinámica y en la alquimia que podemos aplicar para trabajar con ellos.
Lo primero que tenemos que ver es que ambos opuestos están presentes en los patrones relacionales. No podemos hacer un juicio justo sin tener en cuenta nuestro karma de amor y odio. Tampoco ayuda en este juicio la tendencia a solo ver la paja en el ojo ajeno.
En un juicio, sea hacia uno mismo u hacia otro, están presentes un abogado acusador y otro defensor. Y el ego nunca quiere perder. Perder y ganar también entra en juego en el principio de polaridad. Ser parciales y flexibles es una forma equilibrada de hacer un juicio, preguntándose qué tenemos que aprender, no qué lección tenemos que dar, y sobre todo, tener paciencia para llegar a ese punto.

Encontrar la unidad y el equilibrio requiere identificar la naturaleza de los opuestos. La naturaleza entre los opuestos frío/calor es la temperatura; entre blanco y negro es el color; entre bien y mal es la moral… La alquimia de transformación solo puede darse entre aspectos de la misma naturaleza. Pero no siempre es fácil darse cuenta de que añadimos cosas fuera de lugar, o ver todo el juego de opuestos a nivel multidimensional que se interelacionan en una situación. Tampoco es fácil reconocer la naturaleza de los dos opuestos. Pero sí sabemos que intentarlo nos lleva a la unidad, y a la comprensión que nos dará la paz.
A veces la transmutación mental, emocional o física se da porque activamos la energía contraria o la semejante. Otras veces tenemos que tomar perspectiva y simplemente esperar a que se llegue a eso de forma evolutivamente natural.

El libre albedrío
Es la mente libre, la que esta en contacto con «el espacio de posibilidades». Aquella que tras el trabajo de reflexión reconoce que somos esclavos de la mente inferior, que todo cambia y que puede cambiar con el cambio o resistirse.
A veces las cosas terminan, pero ya terminaron mucho antes. Terminan mal o bien, amando u odiando, culpando o disculpando… Puede que terminen externa pero no internamente, o al contrario internamente y sin que se acepten ni materialicen de forma constructiva.
Cuando algo realmente termina, el principio de generación se reactiva en otras de sus caras, la regeneración y el autogestarse para que vivamos esa unidad desde otro nivel de consciencia. Pasado y futuro del tiempo, nuevo o viejo de la personalidad, son infinitos opuestos del principio de polaridad. Tras ese juego, la eternidad de la consciencia relativiza lo que igualmente tenemos que seguir trabajando para enfrentarnos a otras situaciones; o a esas mismas (o parecidas) situaciones o personas desde otro nivel.
Agradecimientos
Este post no hubiera sido escrito si no hubiéramos fusionado yoga y hermetismo en las clases que actualmente estamos haciendo. Este taller e implicación están regalándonos luz. Agradezco a mis alumn@s lo compartido hasta ahora y espero con ilusión todo lo que aún tiene que traernos este trabajo que titulé LA TRANSMUTACIÓN MENTAL y cuya razón de ser ahora empieza a revelarse. También agradecer a la vida y a las personas que forman parte de ella, estén o no estén, su presencia, su estar, su paso. El amor prevalece como un trasfondo que hace de las interrelaciones su razón de ser.
Post escrito por ThiferetAnn
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