Hace años hice una charla sobre este tema ¡gran tema! Hay muchos venenos pero en esta ocasión lo centré en uno de esos venenos, la ira.
La ira tiene muchas expresiones, va desde un enfado a un rencor y odio que te carcome durante años, puede estar centrada sobre una persona o situación y/o extenderse a un colectivo o a la humanidad en su totalidad.
Pensamiento y emoción van de la mano, y la ira es un pensamiento negativo que genera una energía que se puede llegar a sentir punzante, que emana y rodea a la persona. Las personas con esa sensibilidad para lo sutil, no solo la perciben como el resto de personas, sino que la ven, ven esa energía.
No es ninguna tontería, esa ira puede salvarte el culo cuando tienes que poner límites o puede desquiciar hasta el punto de hacer algo de lo que luego te puedas arrepentir. La ira es violencia, violencia que tienes que regular cómo la expresas y cuanto callas de ella; violencia que puede dirigirse hacia los demás o hacía ti mismo.
Creo oportuno en estos tiempos de guerra y conflictos hablar de ella, pues el dolor y las heridas son carne de cañón para esta poderosa emoción.

En el Budismo encontramos que la ira forma parte de los tres venenos del espíritu, klesha en sánscrito. Estas aflicciones confunden y condicionan a la mente contaminándola e impiden que alcancemos la felicidad.
Esos tres venenos son: el apego-codicia-avaricia-avidez, el odio-ira y la ignorancia-estupidez. También existen referencias a cinco venenos, los tres originales más dos que son: El orgullo-arrogancia y los celos-dudas.
Un texto budista establece: “Porque la ira se intensifica, surgen los conflictos y rencillas. Porque la avaricia se intensifica, aparece la hambruna. Porque la estupidez se intensifica, sobreviene la peste. Y porqué ocurren estas tres calamidades, los deseos mundanos [ilusiones engañosas] son más numerosos y poderosos que nunca, y las concepciones falsas se multiplican”.
La furia, la cólera y la ira son considerados como un producto del odio. En su expresión también está el resentimiento y la envidia. En el budismo son consideradas emociones autodestructivas, un impulso visceral, obsesivo, arrollador, reactivo y destructivo. El egocentrismo es una de las causas de esa inclinación.

En el Hinduismo encontramos que en los Yogas Sutras de Patanjali se explica que la ira es uno de los obstáculos hacia el camino del despertar.
Sutra 8: “El odio descansa sobre el sentimiento de dolor. El dolor proviene, en su mayor parte, de la contienda entre personalidades, de la vibrante discordia entre los yo psíquicos, cada uno de los cuales se juzga a sí mismo supremo. Espaciarse en ese dolor engendra el odio, que desgarra a los yo combatientes cada vez más separados, y pone nueva enemistad entre ellos impidiendo así la armonía de lo Real, la reconciliación por medio del espíritu.”
En esta línea profundizan en las causas de estos obstáculos. La ira, la cólera, la violencia y la agresividad surgen cuando: la persona no consigue lo que quiere y expectativas fracasan; o le quitan lo que tiene; o no es el mejor; o cuando uno se siente descuidado, tratado injustamente, atacado, burlado, olvidado u odiado.
Afirman que, los seres demoníacos siempre están enfadados al contrario que los seres divinos que se sienten en paz. Unos toman y los otros dan. En las personas hay una mezcla de los dos pero cuando la tendencia a tomar gana tienden a estar siempre enojadas.
La ira espera una respuesta y si es ignorada se vuelve más fuerte. Y la repetición de pensamientos contaminados por la ira puede llegar a dominar a las personas.
Aquí tenemos una presentación inicial de esta emoción desde dos lineas espirituales. Ambas lineas a veces convergen y otras se alejan, pero siempre se complementan.
Próximamente publicare la segunda parte de este post. Anímate y comenta, estaré encantada de dialogar
Texto escrito por ThiferetAnn
P.D. Por si te supo a poco esta lectura, aquí puedes leer más Mecánica emocional de la Ira


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