
Bueno, ha sido un mes lleno de karma-dharma… Y no solo porque es el taller que estábamos trabajando en las clases de yoga y meditación, sino porque la vida también puso de su parte regalándonos las experiencias necesarias para complementar la teoría.
Para entender sobre el karma o la ley de causa y efecto tenemos que irnos a la explicación sobre el origen de la creación: es ahí donde la base de la ley de causa y efecto marca sus diferencias entre las filosofías y religiones orientales y occidentales.
Por ejemplo, para los Jainistas no hay un principio de la creación ni un creador, y todos los seres están ligados al ciclo de las transmigraciones desde un tiempo sin principio que las filosofías hindúes denominan anadi, sin comienzo. Cuando no hay creador la causa y el responsable cambian, origen y destino también. En otras escuelas o vías hinduistas que sí consideran a un creador, hay una parte de ese peso que se lo entregan a D-os, y reclaman la Gracia como ayuda para ser salvados de esa rueda cíclica denominada Samsara.
El samsara es el ir y venir de los seres a lo largo de los ciclos del tiempo y los diferentes mundos. El mecanismo principal que rige este devenir del samsara es la ley del karma.

Como veis ya en esta introducción, el tema da mucho que pensar, y en este taller hemos trabajado con estas escuelas y muchas más hinduistas, budistas y occidentales. Con ello, la perspectiva que tenemos de este tema es mucho más amplia que cuando empezamos, y hemos podido ver en qué puntos se diferencian y cuáles son iguales o parecidos, aunque las terminologías puedan cambiar.
A la hora de profundizar en el karma, es inevitable hablar del bien y del mal, de los tipos de karma, de cómo funciona ese mecanismo y por supuesto, de cómo muchos simplemente buscan un karma mejor y otros la espiral a la liberación.
Hay un denominador común en toda esta historia, y es preguntarse sobre qué transmigra, se reencarna o renace. El “yo”, la identidad, el alma, el espíritu han sido puntos que hemos tocado y que nos han revelado cosas realmente interesantes.



Estos son los mudras con los que hemos trabajado en el taller Karma-dharma. Dharmachakra mudra (a la izquierda); Narayana mudra, gesto para el espíritu de los nuevos comienzos (derecha abajo); y Dhyana mudra, gesto para la devoción (derecha arriba).
Muchas veces tras la práctica comentamos en clase de yoga las impresiones y sensaciones que habían tenido tras la información recibida. Y se compartieron ideas como: “a mí que el destino este escrito me da tranquilidad y guía”; “pues a mí esta ley de causa y efecto me parece estupenda para que los que hacen cosas mal lo paguen”; “la gente no sabe lo que realmente significa esto, estoy impresionada”. Todas y cada una de las participaciones ha sido realmente interesante.
Y ni que hablar cuando tocamos la Kabbalah, una de las espiritualidades de occidente, y lo que dice del libre albedrío y el destino. Este tema removió, y queda como secreto e invitación a que os apuntéis al próximo taller que organice sobre este tema (si te interesa, escríbeme para mantenerte informad@)
Tanto en occidente como en oriente, para este tema del karma-dharma las intenciones cuentan, y mucho. Para algunos cuentan como pensamientos inconscientes y automáticos, para otros, los pensamientos de este tipo no tanto, pero siempre, la respuesta y la reacción son relevantes ya que marcan la diferencia y la libertad que cada uno ha adquirido en su proceso espiritual.
Bueno, y con este caramelito os dejo. Si queréis dejar algún comentario ¡bienvenido sea!
Thiferet


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