
«Gracias por recordarme el poder que tengo para cambiar mi vida.«
Recordar lo olvidado, lo evidente y considerar la voluntad personal e impersonal. Quizá deberíamos preguntarnos si fluir es seguir la corriente o ir contracorriente sin piloto automático.
Olvidarnos de ser resta el poder de ver y cambiar las limitaciones personales. Tenemos que reconocer nuestro tiempo-espacio, a los demás y a la totalidad en nosotros mismos como un SÍ en mayúsculas, superior a la suma de las partes.
Para cambiar hay que tener paciencia para trascender los condicionamientos, y concienciarse de que uno mismo es el experimento, el proceso. Requiere conquistar automatismos de la mente e identificar las imágenes que tenemos de nosotros mismos como personajes de una historia, un destino o razón de ser, independientemente de que sea destructivo o constructivo. Opuestos polarizados cambiando de rol en la multiplicidad de posibilidades.
La vida, «mi» vida no fluye, es el fluido mismo. Incluso cuando creemos que nada cambia, todo está cambiando, el personaje desde lo material a lo divino se mueve en un trasfondo absoluto.
El poder de cambiar nos invita al reconocimiento del querer ser como una parte de todas las posibilidades de Ser, de la forma y la fuerza en movimiento. Siendo el movimiento la posibilidad en sí misma de superar las limitaciones del olvido de Ser relativo y evolutivo. Resolutivo cuando se mira a Sí Mismo.
El querer «ser» puede venir del ego, puede venir del «yo», puede venir del «Yo Soy», puede no venir ni ir. Las pruebas cultivan la humildad para ser lo que toque ser, cambiando con lo que es en lo que está.
La presencia es el trasfondo.
El «querer ser» y el «debería ser» son condicionamientos cuando están en contradicción o se estancan. Nada es permanente y por eso no todo irá siempre bien, porque la dualidad bien-mal, o cualquier otra polarización en la multiplicidad, están condenadas al cambio. En contradicción también se estancan en la duda, o se precipitan en el intento de movilización.
Los acuerdos interiores y exteriores cuando van en la misma dirección suman, y cuando van en la contraria restan. Los acuerdos con lo inevitable y con todo lo que está fuera de tu control son inevitables, solo son retrasados por las resistencias a lo que es: que todo es cambio y que ese mismo cambio es vacío.
Texto escrito por Ana Thiferet Bohu


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