
El pensamiento no es lineal. A veces salta, otras es circular o cuadrado, depende de si el pensador inexistente es racional, idealista, sensitivo… A veces se entrecorta, se ahoga o quema; otras parpadea o es constante. Y lo mas relevante y motivo de esta entrada, no es único, se piensan muchas cosas a la vez pero no todas son conscientes. Cuando son conscientes podemos darnos cuenta de uno o dos pensamientos en diferentes niveles de profundidad, o de varios encadenados; pero, la mayoría de las veces, se nos escapa esa sutilidad.
Si miras al cielo cuando hay nubes, puedes ver nubes en diferentes niveles; unas pueden ir más lentas, otras más rápidas, según las mueve el viento que circula a diferente velocidad y movimiento en cada altitud. Si el cielo puede representar a la mente y las nubes a los pensamientos ¿Qué podría representar el viento? El sol o la luna serían estados de la consciencia, y el fuego un relámpago de intuición que si truena no solo revela.
Imaginar esta muy bien aunque no siempre todo pueda encajar para la razón, pero para la intuición puede ser suficiente para captar una verdad.
El tiempo es movimiento, y anda relacionado con la velocidad. Cuanto más rápido se mueva un pensamiento llevando a otro: -oh! Comprensión- o, -oh! Maldición- los nervios te traicionan. Cuanto más quieto esté un pensamiento, nos condiciona o refuerza la buena voluntad.
También podría verse la frecuencia del pensamiento, su vibración, que es también un tipo de movimiento… Y bien sabemos que aparentemente la más alta vibración es la mejor, pero esa es sutil y la perciben pocos, a veces es tan rápida que se confunde con la estática.
A veces hay tantos pensamientos que jugamos a pescar y todo fluye, o todo se bloquea.
Un espacio llamado yo puede tener pensamientos y sentimientos en un mismo momento, pero unos en la superficie y otros en segundo plano, influyendo con otro tipo de pensamientos ocultos. Otras veces los planos se integran e incluso se unifican con un espacio llamado nosotros, o tierra.
Los pensamientos se agrupan, forman bellas formas y colores en el cielo. Nos deleitan con su continuo cambio que es percibido sin interpretar por Eso que no es el espacio llamado yo. No hay más, el infinito es todo.
Thiferet Bohu


Deja un comentario