Cueva del agua en Orbaneja del Castillo. Ya la había visitado otras veces. Hacía tiempo desde la última vez. Estuvo bien volver y sentir estar dentro de la tierra.

Las cuevas te llevan de una realidad a otra, te conectan contigo mismo. Te invitan a escuchar las profundidades de los ríos interiores.

A través de una cueva el camino se oscurece y estrecha. Durante el recorrido el espacio cambia, puede ser pequeño o amplio.. 

Entras para descubrir un lugar tranquilo donde ves en pantalla grande el movimiento de los pensamientos. Y sales de la profundidad ampliando tu visión.

Lo que inspira, lo que mueve, no son sólo los lugares ni las personas, es algo más grande y bello que interconecta todas las cosas. Esa fuerza toma distintas formas, deseo, amor, espíritu y conciencia de unidad.  Cada uno de estas formas/fuerza tiene sus opuestos en la multiplicidad. 

La mente velada puede perderse en el laberinto de las sombras.  ¡Ilumínate! Se tú la lámpara 

Haz el presente consciente y observa todas las capas de pasado – futuro que se superponen en el ahora. Todo empieza y termina en el Yo Soy ¡Libérate! Eres libre pero vives como un esclavo de lo que tú crees que eres o debes ser. Desde lo mejor hasta lo peor de uno mismo, las definiciones nos condicionan y limitan.

El Ser es Ser, está aquí. Luchamos para: que sea cuando no es; y cuándo és que no sea. Podemos ser o no-ser conscientes de la conciencia y llegar al corazón del asunto: La atención con amor revela la consciencia.

Estaba en la cueva… Fijaos el viaje de la inspiración en ese acto de perderse y encontrar.

Texto de Thiferet Anna

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