


La ampliación de la conciencia integra todos los niveles entre el Espíritu y Materia, lo consciente e insconciente.
Se trata de Ser y un cambio de identificación que se tiene que producir para ganar perspectiva. Esto puede generar parálisis e incertidumbre cuando tienes que seguir tomando decisiones. El yo y la rueda continúan girando. La obra de teatro continúa aunque a veces sepas que es una obra de teatro y otras creas ser director, actor, buscador… Algo está presente de forma impersonal 😉
Pero, qué es eso de Ser.
El Ser se manifiesta en Ananda-Felicidad-Amor.
A nivel del alma se da entre personas cuando conectan (la dualidad divina unida se manifiesta) y reciben una luz que presenta todo su potencial y luego se pone a prueba para ver qué se consigue.
A nivel divino se manifiesta bajo la forma de lilah, el juego inocente. Sucede cuando algo se encuentra sin buscar.
El ser se manifiesta Sat-Verdad-Conocimiento
A nivel del alma se da en la definición de ti mismo, que aúna experiencia (pasado) y propósito (futuro).
A nivel de Espíritu se manifiesta en el desarrollo de la mente y la mente libre. Sucede cuando decides aunque decidieras no decidir.
El ser se manifiesta Chit-Consciencia-Presencia
A nivel del alma es lo que pones bajo la balanza cósmica al reflexionar sobre tu dar y recibir en el universo.
Y a nivel de Espíritu se da en el silencio.
Y cuando lo divino del Ser se supera con la trascendencia.
Desde lo humano y el alma, le damos importancia a lo que uno mismo define de sí mismo; lo que definen los demás de ti, solo le importa al ego. A veces la imagen externa no se corresponde con la interna, pero eso no quiere decir que esté mal, sino que es una de las múltiples formas que tienen los planos de manifestar una misma realidad que relaciona la totalidad.

La consciencia observa y el hombre insiste en reconciliar esa realidad manifestada interna y externamente. Hacerlo está bien si te da paz y equilibrio. Hacerlo te ayuda a cambiar la definición del «yo». Hay que romper, de vez en cuando, con las creencias sobre nosotros mismos. Con ello, también se cultiva el desapego a la idea que tenemos de nosotros mismos. El «yo» también forma parte de la ilusión y no por ello es menos importante para el hombre que dice «yo». El alma se tiene que expresar de forma natural. Y lo extraordinario sigue bendiciéndonos de vez en cuando. Y en el trasfondo la intuición nos susurra en secreto su misterio.
Texto escrito por Thiferet Ann


Deja un comentario