
Estancados en un pensamiento, en una creencia, en una ideología, en un recuerdo, en un deseo… Atrapados en una inercia obsesiva, que benéfica como maléfica, nos aleja de la realidad cambiante.

No sabemos usar la mente y el pensamiento… Hay pensamientos, nos agarramos a uno y luego ¿qué? No sabemos que hacer con lo que pensamos, de ahí que mucho de ese caos mental termine olvidado en el inconsciente haciendo de las suyas. Estamos atascados en el pensamiento.

Ser consciente de lo que pensamos es un paso, pero es una tarea tan complicada con recordar un sueño. Pensar está sobrevalorado, de nada sirve pensar si no lo hacemos bien ni en el momento que hay que hacerlo. Pues solo pensar no es la solución.
Más allá del pensamiento hay un lugar de perspectiva, de desidentificación de lo que pensamos, alcanza ese vacío, observa el fluir de los pensamientos sin reaccionar y deja que te cambien. Dicha transformación es bloqueada cuando reaccionamos al pensar.
Escrito por Thiferet Ann


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