Y cuando en una clase de yoga llega la relajación…

Algun@s sienten que les apetece quedarse sentados en meditación 

Y otr@s tumbarse en relajación 

En ambos casos, la mente se aquieta y se siente renovación 

Pues para relajar no hace falta estar tumbado

ni para meditar estar sentado.

Aprender a relajarse en cualquier posición es muy importante, pero previo a conseguir eso, es necesario conseguir una relajación profunda estando tumbados sin dormirse. El profundo relax es más fácil cuando te guían paso a paso la relajación, pero sin esa ayuda, y si no caes dormido, puedes ser presa de los pensamientos. Y justamente ese movimiento mental es lo que hace esta práctica más difícil de lo que parece.

Cuando meditas en posición sentada hay una parte de la práctica con una especie de lucha con el cuerpo, eso sucede cuando hay mucho estrés o cualquier otra cuestión mental, o tienes un día movido o hay poca practica de yoga y meditación. De ahí que se suela recomendar practicar asana yoga antes de la meditación aunque esta no sea una condición imprescindible.

Relajarse después de meditar suele tener un efecto profundo y duradero. Pero tiene que ser por un tiempo considerable, pues aunque cinco minutos de práctica es mejor que nada, lo que se consigue es superficial comparado con una práctica más larga con una absoluta inmovilidad.

La inmovilidad es otro factor a tener en cuenta, pues aunque hayan practicas de meditación en movimiento, cuando la técnica es manteniendo la quietud, la mayoría de la gente se enfrenta a una gran dificultad para sostenerlo. Es fácil caer en la trampa del ego justificando moverse y no hacer el esfuerzo de intentar trascender ese deseo.

La sensación de renovación es relevante en ambos casos, tanto al terminar una meditación como una relajación. Ese debería de ser nuestro termómetro para valorar el grado de libertad conseguido tras cualquiera de estas técnicas. Ser libres es otro efecto, liberarse del exceso de pensamientos, de la mente y la identificación con los mismos es un objetivo que no debemos olvidar.

Buda meditaba tumbado, de hecho para él, todo era meditación. Para el resto de aspirantes a eso o algo que se acerque a eso, es un ejemplo, como el de otros tantos maestros, de triunfo tras el movimiento de su voluntad y esfuerzo inicial.

Thiferet

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