
Ojo, corazón y luz: en estos tres iconos podríamos sintetizar la simbología del elemento fuego, que ya en sí tiene su icono.
El fuego, símbolo de la pasión, esa emoción que nos mueve irresistiblemente hacia nuestros deseos. Si tu deseo es ir hacia el espíritu te elevará, si te lleva hacia la materia, te atará. ¿Y qué despierta más pasión que el sexo? El sexo asociado al fuego no es el mismo que con otros elementos. El del fuego está relacionado con lo que surge de la frotación. ¿Y cómo traducimos esto? En un acto sexual interactúan todos los elementos y la frotación no está solo en el propio coito, también en una caricia; de la misma manera el elemento agua no está solo en los fluidos, ni el aire en los suspiros… Y esto solo visto desde los elementos visibles.
El sexo fogoso tiene una mezcla equilibrada de pasión amorosa y violenta. Pero tampoco está solo ahí, pues también está en el post, en cómo digerimos esa experiencia, y es justo en esa digestión donde la pasión relacionada con lo sexual determinará si subimos al cielo o bajamos al infierno.
El fuego relacionado con el amor puede provenir del fruto de una pasión transformada a nivel de pareja. Es el motor que crea constantemente el universo y lo unifica. Es justo en el acto de unidad donde está el amor; con la pasión hay dualidad y búsqueda de algo que está fuera, separado. En este contexto el amor es comprensión, integración y aprendizaje. Pero también puede ser algo que une almas de forma espontánea y natural, aunque éste suele ser breve si no se cultiva y adapta al cambio. Al ideal del ego le cuestan los cambios e importa poco que sea un ideal de antaño o contemporáneo, una idea es un ideal. Podríamos decir que el fuego del amor puro rompe con ese ideal sorprendiéndonos con encuentros inesperados que nos tocan profundamente por más que rechacemos. La racionalización de esta pureza combina al fuego con otro elemento.
También éste, simbólicamente, lo podemos encontrar en el calor, la hoguera y la edificación. El amor no es solo fuego, es también una mezcla de elementos, los elementos puros se encuentran poco. El amor es un lugar familiar, un espacio de confianza, un cuidar.
El fuego relacionado con la ira, símbolo del peligro, los infiernos y la destrucción también está relacionado con el fuego como símbolo de transformación, purificación y sacrificio. Empecemos por el peligro ya que estamos hablando de pasión, que es cuando el fueguito quema y la pasión no tiene posibilidad de recorrido, o cuando el amor se convierte en odio.
Es también una emoción calurosa que sobreviene cuando estamos enfadados y el fuego te ciega. Aquí voy hacer un pequeño paréntesis para añadir que este elemento está asociado al 3er chakra y al sentido de la vista, y que por supuesto también está en otros lugares, como en la kundalini. Y de vuelta, vemos que el fuego ciega, tanto cuando dicen que el amor es ciego como cuando se afirma que la ira ciega es destructiva. Tras la destrucción viene la transformación: otro tipo de fuego más creativo. Muchas veces dicha transformación requiere que se sacrifique algo, normalmente es la identidad y muy a menudo esa entrega no es voluntaria ni consciente.
El fuego, símbolo de luz y brillo que no podemos separar de la oscuridad; es este el fuego que aparece en los puntos de luz que se hacen presentes cuando cerramos los ojos y miramos esa pantalla mental. No es oscura, y esas partículas de luz son el preludio de la imaginación tomando forma de las diferentes imágenes que aparecen en la mente. Aquí voy a volver a la pasión y a relacionarla con la capacidad de imaginación, que sea ésta creativa o destructiva no solo depende de nuestro nivel evolutivo de consciencia, la esencia de cada personalidad y con las pruebas que transitamos.
Es la luz, el amor y la consciencia lo que mejor define estos atributos esenciales divinos que todos tenemos en nuestro corazón espiritual. El fuego para algunas religiones representa a la divinidad o los planos más elevados y sutiles.
En este taller también hablamos del azufre y de otros aspectos del fuego relacionados con la alquimia, como el arte del manejo del fuego, que de la misma forma que ha sido importante para el desarrollo y evolución de la humanidad, en la Gran Obra hermética toma una importancia fundamental para su conclusión. El fuego según lo que se quema, cómo se produce y el tipo de horno usado describe todo un arte del Ser digno de una segunda parte a este escrito.
Este taller ha removido a muchos de los alumnos, más de uno manifestó que este trabajo les ha afectado profundamente, tanto que incluso les costaba ponerle palabras. Y es que en este taller ha habido mucha meditación tatrax y canto de bija mantras, y eso toca más de lo que parece… De ahí que el contenido teórico transmitido no sea el único conocimiento recibido. Cada cual, tras un trabajo donde ha puesto su atención plena, ha recibido una serie de códigos internos que con el tiempo irán revelándose. Podríamos decir que los códigos también son los tattwas en sí mismos, con una gran información arquetípica contenida en cada una de sus combinaciones geométricas coloreadas. Combinaciones que se manifiestan en el micro y en el macro, externa e internamente. Estas configuraciones elementales favorecen situaciones determinadas que pueden darse de forma natural pero que también, en algunos casos, pueden ser buscadas para despertar características y/o movilizar energías. Por ejemplo, trabajando con fuego semilla de aire podemos facilitar la terminación de algún proyecto que estuviera estancado: dicho trabajo despertará en uno mismo esa configuración para no tener que esperar a que se dé en el lugar y momento en que las condiciones tattwicas externas lo faciliten. Así pues, el trabajo yóguico más importante ha estado en la meditación, pero el uso a nivel ritualístico o mágico también es posible.
Voy a terminar haciendo un pequeño apunte sobre la semilla, esa porción de otro elemento que viste al elemento principal, que incluso podría decirse ser los diferentes orígenes, koshas o envolturas de los que proviene el fuego.
La intuición con este trabajo se ha desarrollado un poquito más, espero que sepáis aprovecharla más que con esta lectura, con la práctica.
Post escrito por Thiferet Ana inspirado en recientemente finalizado taller intencional de meditación y yoga dedicado a todas las combinaciones tattwicas del elemento fuego.


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