
Este mes terminamos de cultivar las flores del jardín interior. Cerramos este taller intencional con el séptimo chakra, Muldhara, empezando por arriba.
Hemos realizado un trabajo interno que nos ha permitido ver el funcionamiento de los chakras cuando la energía desciende y asciende. Proceso que sucede a la vez aunque para poderlo entender lo tengamos que separar.
Bajo el lema “El hombre propone y D’s dispone” nos hemos dado cuenta de nuestras intenciones y reacciones personales; y de las situaciones y acciones que no dependen de la persona. Por un lado esta el esfuerzo ascendente puesto en los objetivos que cada uno cree que tiene; y por otro está o que te viene dado, entendido como energía descendente, que consiste en escuchar a la situaciones, al momento, al universo. La integración de ambos mensajes ha sido en centro de este taller intencional de yoga. Que por supuesto, nos ha traído información muy interesante.
Esta información interesante se encuentra en los puntos donde no hay correspondencia, donde hay una gran separación entre lo que la persona quiere y lo que las circunstancias requieren de la persona.

El primer chakra empezando por arriba, el de la coronilla, nos conecta con un espacio infinito interdimensional. Nos sitúa en un estado de conciencia libre e incondicionado. Desde este punto, conscientes de la elevada perspectiva, hemos ido descendiendo y ampliando el modo de ver cada chakra. Al mismo tiempo este descenso nos hizo tomar consciencia de como la energía se vuelve mas densa, pesada y solida, incluso más compleja… pues en las alturas todo es muy fácil y claro, aunque creamos lo contrario.
De la coronilla, el entrecejo y la garganta escribí algunas cosas, podrás acceder a esos post siguiendo en link.
Del tercer chakra (empezando por arriba), Kanth Padma (loto de la garganta), aprendimos sobre los diferentes tipos de vacío y como es posible captar información de dichos estados de vacuidad. Ahí reside la verdad revelada que nos muestra el camino que pisamos.
Adhishthan (lugar de residencia), el sexto chakra (también empezando por arriba) comúnmente conocido como Swadistana chakra, trabaja a la par con Vishudhi.
Vishudi te comunica una verdad y Swadistana atrae esa vibración a través del deseo. Dicho de otro modo, la comunicación interior encuentra un modo de expresión a través del magnetismo.
En Anahata chakra, que es el cuarto lo miremos desde arriba como desde abajo, observamos la relación entre el corazón y el cielo; y comprendimos donde se asienta nuestra identidad espiritual.
Es un amoroso centro de energía que a través de la renuncia nos enseña sobre el desapego para purificar.
Nabhi padma, el quinto desde arriba, conecta la autoreflexión del entrecejo con la autodefinición del plexo solar. Aquí aprendemos a proyectar sin distorsión comprendiendo que el poder puede corromper la visión; y que una visión del “yo” sin poder muere por falta de fuerza.
En Muldhara vimos que no solo cultivamos las semillas que plantamos en la tierra, nos dimos cuenta de que nosotros también somos una semilla espiritual cultivada en la materia.
Este trabajo con los chakras, en lo persona, me motivo a dibujar con unos lápices de colores acuarelables que me regalaron hace tiempo. Normalmente no dibujo, cuando lo hago es porque necesito dar forma a algo invisible, y en este caso también fue un proceso de sanación, transito conocido como arte terapia. Comparto los dibujos que hice 🙂



Sobre las técnicas de dibujo, aprendí algo pero aun me queda muchísimo. Para mi lo importante no ha sido el dibujo en si, sino experimentar como una idea puede manifestarse de esta forma creativa, y como el propio proceso en si te mete en un estado de meditación capaz de ordenarte los pensamientos; y que también se puede usar como un acto mágico.
Este taller ha sido un bonito baile entre lo descendente y ascendente, una explosión de energía multicolor a través del yoga y la meditación.
Texto de: Ana Thiferet
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